El mamotreto establece qué se hace durante todas esas horas y también cómo se ha de hacer. Y no tiene desperdicio; es buenísimo.
Redoble de tambores por favor, que desvelo el arcano:
Se arranca entre cantos y para abrir boca, se reza un rosario ante el Sagrario, pero no se hace de cualquier forma, sino que se reza de rodillas y con los brazos en cruz.
Tras tan estimulante experiencia, se hace una hora de adoración.
Seguidamente, un cuarto de hora de descanso (con ágape transportado por los asistentes y mucha bebida estimulante).

Tras el descanso una sui-géneris celebración de la palabra que es lo mejor de todo porque en esta celebración única en todo el año, cada participante recibe una palabra de Dios personal, sólo para él/ella, una palabra que ha de conservar, meditar y que le ha de guiar durante todo un año. Para recibir esta palabra personal de Dios, el mecanismo es el siguiente:
Supongamos que hay 16 personas; se dividen en 8 + 8, los 8 primeros harán 8 lecturas al azar (2 de libros históricos, 2 de proféticos, 2 de cartas y 2 de evangelios) de forma que la primera lectura es para el primer integrante del segundo grupo, que es el único que puede (debe) dar eco, la segunda lectura es la destinada por Dios para el segundo integrante del segundo grupo; y así hasta que los 8 miembros del grupo 2 han escuchado el mensaje de Dios y han hecho su eco. A continuación los 8 del grupo 2 leen 8 palabras al azar para los 8 primeros.
Concluida la celebración de la palabra, se retira la custodia (lo que implica que tiene que haber un sacerdote o alguien con dispensa especial) y se celebra la misa del día (con ecos y homilía, si es que llegan las fuerzas).
Seguidamente se descansa otro rato (más ágape y más café en vena).
Después viene el rezo de maitines (cantados) con lecturas incluidas. Tras maitines, se hacen laúdes (cantados) con lectura breve y media hora de oración silenciosa. Y concluidas las laúdes, pletóricos de Espíritu Santo, cada cual a su casa para ducharse a toda velocidad y correr al trabajo.
Mientras no lo contaban se escucharon tantas risas flojas que, al concluir las explicaciones, el sacerdote que nos presidía se apresuró a declarar que esta novedosa celebración del Corpus es una grandísima inspiración que el Espíritu Santo ha concedido a k, y que el cnc, sus ritos y sus celebraciones son fuerza y alimento para esta época en que vivimos, tan convulsa y descristianizada
