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domingo, 2 de mayo de 2010

Los Legionarios de Cristo y el Camino Neocatecumenal

Una de las cosas que más nos dicen los neocatecúmenos a los miembros de este blog es que lo que decimos aquí es mentira, y que lo que tenemos es mucho rencor y odio en nuestro corazón.




Nada más lejo de esas dos cosas, todos los miembros de este foro no le guardamos rencor al camino, es más, lo que le tenemos es lástima de ver como una obra de Dios la están destruyendo sus dirigentes por su soberbia.


Nuestra intención desde un principio ha sido siempre decir la verdad y denunciar lo que se estaba haciendo mal para que lo corrijan, pero claro, el problema es que para los dirigentes del camino esto es mentira, y la verdad es que como hemos comentado entre nosotros, si estas cosas no las hubiéramos vivido en primera persona posiblemente a nosotros también nos costara creérnoslo.


Pues bien, el pasado día 1 de mayo Radio Vaticano hacia oficial la noticia de que "La visita apostólica a los Legionarios de Cristo confirma el comportamiento inmoral del padre Maciel y su vida sin escrúpulos, desconocida para gran parte de sus miembros, a quienes el Papa acompañará en su camino de purificación."


Muchos de nosotros aún recordamos cuando empezaron las acusasiones de abusos por parte de ex miembros de los Legionarios de Cristo hacia el Fundador, y desde el Camino Neocatecumenal los itinerantes e incluso el mismo Kiko Argüello se dedicaba a defenderlo a capa y espada.

Los acusaban (a los ex Legionarios de Cristo que denunciaron) de mentirosos, de "rebotados", de ex miembros que no sabían obedecer, de soberbios, de egoístas que solo querían su bien por encima de la grandiosa obra que era los Legionarios de Cristo, de personas engañadas por el demonio y que lo que se buscaba era destruir la obra de Dios.

Sin embargo ahora, después de mucho pasado y muchas denuncias se han llegado a demostrar que estos ex miembros de los Legionarios de Cristo, que han sido perseguidos por muchos miembros de la iglesia y por muchos grupos de la misma entre los que están el Camino Neocatecumenal, después de haber sufrido en sus carnes las calumnias de aquellos que defendían a los Legionarios de Cristo, para tapar lo que ellos decía, se ha podido demostrar que NO METÍAN, que DECÍAN LA VERDAD.


Es cierto que en los años del pontificado de Juan Pablo II, los Legionarios fueron muy poderosos, hoy en día, se calcula que los legionarios tienen sobre 800 curas en activo y 500 seminarias, sin contar el patrimonio que ostentan, que al igual que con el Camino Neocatecumenal está a nombre de la iglesia pero de uso y disfrute de los Legionarios, en cuanto a los seguidores y miembros laicos se desconoce el número exacto, pero se calcula que es parecido al Camino Neocatecumenal, aunque recientemente ha disminuido, Gracias a Dios, a que muchos de sus miembros se han dado cuenta de lo que ocurría.


Y por esto, esta obra de Dios, no tiene que ser mala, en todo caso, lo que querían hacer aquellos que han denunciado, es RECTIFICAR LO QUE ESTABA MAL Y DESDE LA IGLESIA Y DESDE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO HAN QUERIDO CALLAR.

Pues bien, esto mismo es lo que queremos hacer desde este Blog, y es DENUNCIAR, aquellas cosas que se están haciendo mal en el Camino Neocatecumenal y que su SOBERBIA, les impide corregir, pues no aceptan que se puedan cometer estos atropellos y negligencia por parte de muchos Itinerantes y lo que es peor, en nombre de la iglesia.

Con esto no queremos decir que todo en el camino sea malo, al contrario, hay muy buenas obras en el camino, o las ha habido, y lo normal es lo contrario, pero eso no evita que haya catequistas e itinerantes que aprovechándose de su posición y su estatus dentro del camino hagan lo que quiera y prediquen cosas que van en contra de la doctrina de la Iglesia.

En el momento de un Itinerante le dice a una comunidad que deben aceptar a un hermano que le está pegando a su esposa o la denigra o insulta (conductas penadas en el artículo 153 del Código Penal), y les dice que deben "rezar" por el, para que se convierta, e impedir que otros hermanos denuncien el caso o intervenga para impedirlo y que se atrevan a decirle a su esposa que debe aceptar que su marido le pegue y que eso es que el Señor le está probando la Fe al crisol, se está INVITANDO a que estos hermanos comentan un DELITO PENAL, recogidos en los artículos 450 (Delito de Omisión de ayuda) y artículo 451 (Encubrimiento), y esto NO PUEDE SER.

En el momento en que puede haber unos abusos sexuales por parte de un padre, a sus hijas (que también podría haber presuntos casos en las comunidades) y el Itinerante en vez de denunciarlo lo que hace es expulsarlo de la comunidad o decirle a su esposa y a sus hijas que no pueden denunciarlo porque sino se están resistiendo al mal, estamos en las mismas.

Al final lo que se hace es darle una especie de "inmunidad" a los presuntos pederastas o a los presuntos maltratadores, ya que saben que nadie los va a denunciar.

Y todo esto viene, como siempre, por una mala interpretación que hace el camino de la palabra "no os resistáis al mal".

Cuando la iglesia dice, no os resistáis al mal, se refiere a que no tengáis rencor ni intención de venganza ante el mal que una persona te hace, pero en ningún momento te dice que no denuncies el delito cometido, sin embargo en el camino se ha mal interpretado esta frase, pero bueno este tema nos ha prometido un ex hermano que lo desarrollará más adelante en este blog.

RESUMIENDO.

Lo que queremos decir, es que al igual que ha pasado con los Legionarios de Cristo, cuando no se quiere reconocer que algo se está haciendo mal, deriva en la propia destrucción del mimo grupo, y por por consiguiente o el camino neocatecumenal toma medidas para corregir aquellas cosas que denunciamos o les pasará igual.

Que al igual que en su día, algunos ex legionarios de Cristo, fueron valientes para denunciar estas cosas, nosotros desde este blog intentamos hacer lo mismo para que no desaparezca el camino, sino para que se corriga y se pida públicamente perdón por todas aquellas víctimas de las incongruencias, de los itinerantes.

Y de todo esto solo ponemos un ejemplo. ¿Cuantas veces Kiko Argüello, ha pedido perdón públicamente en los medios de comunicación, por todos aquellos atropellos que ha cometido o haya podido cometer el camino neocatecumenal a las personas?.

Pues ahí está el ejemplo.

Y como dice un dicho popular "ni los malos son tan malos, ni los santos son tan santos".

Bueno ya no os molestamos más, seguiremos en nuestra lucha.

Y como siempre os recordamos que DIOS OS QUIERE COMO SOIS Y NO COMO QUIEREN QUE SEÁIS VUESTROS CATEQUISTAS.

domingo, 18 de abril de 2010

Hans Küng y el Camino Neocatecumenal.

Hoy copiamos textualmente la carta que el teólogo Hans Küng ha remitido a los obispos, animándoles a que digan la verdad y no tenga miedo.

Esta carta fue editada el pasado 15 de abril de 2010 en el periódico El País, y en otros medios de comunicación del mundo.


Transcribimos textualmente.

Y luego la comentaremos.

Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio. Ahora, ambos somos los más ancianos y los únicos que siguen plenamente en activo. Yo siempre he entendido también mi labor teológica como un servicio a la Iglesia. Por eso, preocupado por esta nuestra Iglesia, sumida en la crisis de confianza más profunda desde la Reforma, os dirijo una carta abierta en el quinto aniversario del acceso al pontificado de Benedicto XVI. No tengo otra posibilidad de llegar a vosotros.

Aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente. En aquel momento, eso me hizo concebir la esperanza de que Joseph Ratzinger, mi antiguo colega en la Universidad de Tubinga, encontrara a pesar de todo el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II.

Mis esperanzas, y las de tantos católicos y católicas comprometidos, desgraciadamente no se han cumplido, cosa que he hecho saber al papa Benedicto de diversas formas en nuestra correspondencia. Sin duda, ha cumplido concienzudamente sus cotidianas obligaciones papales y nos ha obsequiado con tres útiles encíclicas sobre la fe, la esperanza y el amor. Pero en lo tocante a los grandes desafíos de nuestro tiempo, su pontificado se presenta cada vez más como el de las oportunidades desperdiciadas, no como el de las ocasiones aprovechadas:

- Se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos: el Papa reintroduce la plegaria preconciliar en la que se pide por la iluminación de los judíos y readmite en la Iglesia a obispos cismáticos notoriamente antisemitas, impulsa la beatificación de Pío XII y sólo se toma en serio al judaísmo como raíz histórica del cristianismo, no como una comunidad de fe que perdura y que tiene un camino propio hacia la salvación. Los judíos de todo el mundo se han indignado con el predicador pontificio en la liturgia papal del Viernes Santo, en la que comparó las críticas al Papa con la persecución antisemita.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de un diálogo en confianza con los musulmanes; es sintomático el discurso de Benedicto en Ratisbona, en el que, mal aconsejado, caricaturizó al islam como la religión de la violencia y la inhumanidad, atrayéndose así la duradera desconfianza de los musulmanes.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica: el Papa afirma con toda seriedad que estos "anhelaban" la religión de sus conquistadores europeos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de concluir la paz con las ciencias modernas: reconociendo inequívocamente la teoría de la evolución y aprobando de forma diferenciada nuevos ámbitos de investigación, como el de las células madre.

- Se ha desperdiciado la oportunidad de que también el Vaticano haga, finalmente, del espíritu del Concilio Vaticano II la brújula de la Iglesia católica, impulsando sus reformas.

Este último punto, estimados obispos, es especialmente grave. Una y otra vez, este Papa relativiza los textos conciliares y los interpreta de forma retrógrada contra el espíritu de los padres del concilio. Incluso se sitúa expresamente contra el concilio ecuménico, que según el derecho canónico representa la autoridad suprema de la Iglesia católica:

- Ha readmitido sin condiciones en la Iglesia a los obispos de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, ordenados ilegalmente fuera de la Iglesia católica y que rechazan el concilio en aspectos centrales.

- Apoya con todos los medios la misa medieval tridentina y él mismo celebra ocasionalmente la eucaristía en latín y de espaldas a los fieles.

- No lleva a efecto el entendimiento con la Iglesia anglicana, firmado en documentos ecuménicos oficiales (ARCIC), sino que intenta atraer a la Iglesia católico-romana a sacerdotes anglicanos casados renunciando a aplicarles el voto de celibato.

- Ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al concilio con el nombramiento de altos cargos anticonciliares (en la Secretaría de Estado y en la Congregación para la Liturgia, entre otros) y obispos reaccionarios en todo el mundo.

El Papa Benedicto XVI parece alejarse cada vez más de la gran mayoría del pueblo de la Iglesia, que de todas formas se ocupa cada vez menos de Roma y que, en el mejor de los casos, aún se identifica con su parroquia y sus obispos locales.

Sé que algunos de vosotros padecéis por el hecho de que el Papa se vea plenamente respaldado por la curia romana en su política anticonciliar. Esta intenta sofocar la crítica en el episcopado y en la Iglesia y desacreditar por todos los medios a los críticos. Con una renovada exhibición de pompa barroca y manifestaciones efectistas cara a los medios de comunicación, Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un "representante de Cristo" absolutista, que reúne en su mano los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Sin embargo, la política de restauración de Benedicto ha fracasado. Todas sus apariciones públicas, viajes y documentos no son capaces de modificar en el sentido de la doctrina romana la postura de la mayoría de los católicos en cuestiones controvertidas, especialmente en materia de moral sexual. Ni siquiera los encuentros papales con la juventud, a los que asisten sobre todo agrupaciones conservadoras carismáticas, pueden frenar los abandonos de la Iglesia ni despertar más vocaciones sacerdotales.

Precisamente vosotros, como obispos, lo lamentaréis en lo más profundo: desde el concilio, decenas de miles de obispos han abandonado su vocación, sobre todo debido a la ley del celibato. La renovación sacerdotal, aunque también la de miembros de las órdenes, de hermanas y hermanos laicos, ha caído tanto cuantitativa como cualitativamente. La resignación y la frustración se extienden en el clero, precisamente entre los miembros más activos de la Iglesia. Muchos se sienten abandonados en sus necesidades y sufren por la Iglesia. Puede que ese sea el caso en muchas de vuestras diócesis: cada vez más iglesias, seminarios y parroquias vacíos. En algunos países, debido a la carencia de sacerdotes, se finge una reforma eclesial y las parroquias se refunden, a menudo en contra de su voluntad, constituyendo gigantescas "unidades pastorales" en las que los escasos sacerdotes están completamente desbordados.

Y ahora, a las muchas tendencias de crisis todavía se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos -en Estados Unidos, Irlanda, Alemania y otros países- ligado todo ello a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes. No puede silenciarse que el sistema de ocultamiento puesto en vigor en todo el mundo ante los delitos sexuales de los clérigos fue dirigido por la Congregación para la Fe romana del cardenal Ratzinger (1981-2005), en la que ya bajo Juan Pablo II se recopilaron los casos bajo el más estricto secreto. Todavía el 18 de mayo de 2001, Ratzinger enviaba un escrito solemne sobre los delitos más graves (Epistula de delitos gravioribus) a todos los obispos. En ella, los casos de abusos se situaban bajo el secretum pontificium, cuya vulneración puede atraer severas penas canónicas. Con razón, pues, son muchos los que exigen al entonces prefecto y ahora Papa un mea culpa personal. Sin embargo, en Semana Santa ha perdido la ocasión de hacerlo. En vez de ello, el Domingo de Ramos movió al decano del colegio cardenalicio a levantar urbi et orbe testimonio de su inocencia.

Las consecuencias de todos estos escándalos para la reputación de la Iglesia católica son devastadoras. Esto es algo que también confirman ya dignatarios de alto rango. Innumerables curas y educadores de jóvenes sin tacha y sumamente comprometidos padecen bajo una sospecha general. Vosotros, estimados obispos, debéis plantearos la pregunta de cómo habrán de ser en el futuro las cosas en nuestra Iglesia y en vuestras diócesis. Sin embargo, no querría bosquejaros un programa de reforma; eso ya lo he hecho en repetidas ocasiones, antes y después del concilio. Sólo querría plantearos seis propuestas que, es mi convicción, serán respaldadas por millones de católicos que carecen de voz.

1. No callar: en vista de tantas y tan graves irregularidades, el silencio os hace cómplices. Allí donde consideréis que determinadas leyes, disposiciones y medidas son contraproducentes, deberíais, por el contrario, expresarlo con la mayor franqueza. ¡No enviéis a Roma declaraciones de sumisión, sino demandas de reforma!

2. Acometer reformas: en la Iglesia y en el episcopado son muchos los que se quejan de Roma, sin que ellos mismos hagan algo. Pero hoy, cuando en una diócesis o parroquia no se acude a misa, la labor pastoral es ineficaz, la apertura a las necesidades del mundo limitada, o la cooperación mínima, la culpa no puede descargarse sin más sobre Roma. Obispo, sacerdote o laico, todos y cada uno han de hacer algo para la renovación de la Iglesia en su ámbito vital, sea mayor o menor. Muchas grandes cosas en las parroquias y en la Iglesia entera se han puesto en marcha gracias a la iniciativa de individuos o de grupos pequeños. Como obispos, debéis apoyar y alentar tales iniciativas y atender, ahora mismo, las quejas justificadas de los fieles.

3. Actuar colegiadamente: tras un vivo debate y contra la sostenida oposición de la curia, el concilio decretó la colegialidad del Papa y los obispos en el sentido de los Hechos de los Apóstoles, donde Pedro tampoco actuaba sin el colegio apostólico. Sin embargo, en la época posconciliar los papas y la curia han ignorado esta decisión central del concilio. Desde que el papa Pablo VI, ya a los dos años del concilio, publicara una encíclica para la defensa de la discutida ley del celibato, volvió a ejercerse la doctrina y la política papal al antiguo estilo, no colegiado. Incluso hasta en la liturgia se presenta el Papa como autócrata, frente al que los obispos, de los que gusta rodearse, aparecen como comparsas sin voz ni voto. Por tanto, no deberíais, estimados obispos, actuar solo como individuos, sino en comunidad con los demás obispos, con los sacerdotes y con el pueblo de la Iglesia, hombres y mujeres.

4. La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que "decirle en la cara que actuaba de forma condenable" (Gal 2, 11)! Una presión sobre las autoridades romanas en el espíritu de la hermandad cristiana puede ser legítima cuando estas no concuerden con el espíritu del Evangelio y su mensaje. La utilización del lenguaje vernáculo en la liturgia, la modificación de las disposiciones sobre los matrimonios mixtos, la afirmación de la tolerancia, la democracia, los derechos humanos, el entendimiento ecuménico y tantas otras cosas sólo se han alcanzado por la tenaz presión desde abajo.

5. Aspirar a soluciones regionales: es frecuente que el Vaticano haga oídos sordos a demandas justificadas del episcopado, de los sacerdotes y de los laicos. Con tanta mayor razón se debe aspirar a conseguir de forma inteligente soluciones regionales. Un problema especialmente espinoso, como sabéis, es la ley del celibato, proveniente de la Edad Media y que se está cuestionando con razón en todo el mundo precisamente en el contexto de los escándalos por abusos sexuales. Una modificación en contra de la voluntad de Roma parece prácticamente imposible. Sin embargo, esto no nos condena a la pasividad: un sacerdote que tras madura reflexión piense en casarse no tiene que renunciar automáticamente a su estado si el obispo y la comunidad le apoyan. Algunas conferencias episcopales podrían proceder con una solución regional, aunque sería mejor aspirar a una solución para la Iglesia en su conjunto. Por tanto:

6. Exigir un concilio: así como se requirió un concilio ecuménico para la realización de la reforma litúrgica, la libertad de religión, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, lo mismo ocurre en cuanto a solucionar el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática. El concilio reformista de Constanza en el siglo previo a la Reforma acordó la celebración de concilios cada cinco años, disposición que, sin embargo, burló la curia romana. Sin duda, esta hará ahora cuanto pueda para impedir un concilio del que debe temer una limitación de su poder. En todos vosotros está la responsabilidad de imponer un concilio o al menos un sínodo episcopal representativo.

La apelación que os dirijo en vista de esta Iglesia en crisis, estimados obispos, es que pongáis en la balanza la autoridad episcopal, revalorizada por el concilio. En esta situación de necesidad, los ojos del mundo están puestos en vosotros. Innúmeras personas han perdido la confianza en la Iglesia católica. Para recuperarla sólo valdrá abordar de forma franca y honrada los problemas y las reformas consecuentes. Os pido, con todo el respeto, que contribuyáis con lo que os corresponda, cuando sea posible en cooperación con el resto de los obispos; pero, si es necesario, también en solitario, con "valentía" apostólica (Hechos 4, 29-31). Dad a vuestros fieles signos de esperanza y aliento y a nuestra iglesia una perspectiva.

Os saluda, en la comunión de la fe cristiana, Hans Küng.

Traducción: Jesús Alborés Rey

Hans Küng es catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de Global Ethic.


Como vemos esta carta no tiene desperdicio, es el fiel reflejo de la mayoría de los católicos que nos sentimos abandonados por una curia que se preocupa más en ocultar los verdaderos problemas que en afrontarlos.

Y en este estado de MENTIRAS, y ENCUBRIMIENTOS, donde nuestros obispos y cardenales lo que hacen es encubrir delitos graves e indignos fomentando así una especie de protección al delincuente y una total indefensión a las víctimas es donde el Camino Neocatecumenal ha encontrado un buen caldo de cultivo.

Nuestros obispos buscan "corderitos" que no discutan sus errores, que los apoyen económicamente y que miren hacia otro lado cuando hagan algo que no esté bien, a cambio les facilitan poder y posición dentro de la iglesia al camino neocatecumenal.

Y es una pena como una obra de Dios como es el camino (porque no podemos negarlo) se esté corrompiendo por el afán de protagonismo e intocabilidad de los miembros del camino neocatecumenal.

Sobre todo nos ha gustado una parte de esta carta donde el Magnífico Teólog Hans Küng nos dice:

"La obediencia ilimitada sólo se debe a Dios: todos vosotros, en la solemne consagración episcopal, habéis prestado ante el Papa un voto de obediencia ilimitada. Pero sabéis igualmente que jamás se debe obediencia ilimitada a una autoridad humana, solo a Dios. Por tanto, vuestro voto no os impide decir la verdad sobre la actual crisis de la Iglesia, de vuestra diócesis y de vuestros países. ¡Siguiendo en todo el ejemplo del apóstol Pablo, que se enfrentó a Pedro y tuvo que "decirle en la cara que actuaba de forma condenable" (Gal 2, 11)!"

Si recordamos en el Camino lo primero que se dice es la obediencia ciega a Dios y en esta simples palabras Küng nos enseña que NO ES VERDAD, lo que os dicen, de todos es sabido que en el camino, en el momento que una persona opina diferente al catequista se le hace la vida imposible y se le invita a abandonar el camino, y esta reseña nos enseña que NO ES ASÍ, que HAY QUE DEFENDER A LOS DÉBILES, Y NO DEJAROS INSULTAR Y DESPRECIAR POR LOS CATEQUISTAS EN LOS ESCRUTINIOS.

Por eso os animamos a que no OS CALLÉIS, decir la verdad y recordad que LA OBEDIENCIA no os EXIME de vuestro PECADO, ante DIOS, es decir, si estáis presenciando como un catequista o un responsable de comunidad, se burla o se mofa de algún hermano, o el catequista os ordena que no les habléis o no lo miréis a la cara, porque según ellos están en pecado, el DESPRECIO, y el DOLOR que estáis cometiendo vosotros ES VUESTRO PECADO, Y LA OBEDIENCIA NO OS EXIME DE EL ANTE DIOS.

Y recordar que Jesús en los evangelios fué el primero en revelarse ante la injusticia de los sumos sacerdotes y defender a los más débiles, las mujeres, los niños, los pecadores... y nadie puede negar que Jesús fué un fiel cumplidor de la Ley Judía, y que amaba su religión, sin embargo no le tembló la mano a la hora de revelarse ante lo que los sacerdotes y los fariseos (itinerantes y catequistas) hacían mal.


Sabemos que también hay casos de presuntos abusos de menores por parte de algunos itinerantes en el camino y que los catequistas siempre han aconsejado a los padres que no se denunciara, sabemos que presuntamente han existido abusos en los Redemtoris Mater, y que por parte del camino neocatecumenal se ha guardado silencio así mismo se ha recomendado a los que han sufrido en sus carnes dichos abusos a que no denuncien. Sabemos que han habido casos de presuntos MALOS TRATOS por parte de hermanos del camino neocatecumenal a sus mujeres y toda la comunidad ha guardado silencio asi como decirle a las pobres mujeres que "es voluntad de Dios que soporten las palizas y los desprecios".

Por eso os ANIMAMOS A QUE NO TENGÁIS MIEDO QUE LO DENUNCIEIS, que si lo hacéis no estáis atacando a la iglesia sino DICIENDO LA VERDAD.

En el camino han confundido el no resistirse al mal con una especie de inmunidad al delincuente y desprecio a la víctima.

Después de todo esto no se nos ocurre mejor terminación que sea el mismo Jesús quien termien hoy con esta frase.

Os digo que les hará justifica pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?.

Lc 18 (8)